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En México, 20 mil personas esperan un órgano para ser trasplantados

15 Mar 2017
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El presidente de la Comisión de Salud, Elías Octavio Iñiguez Mejía (PAN), indicó que en México aproximadamente 20 mil personas están en espera de un órgano para ser trasplantados, y sólo alrededor del 20 por ciento lo recibirá y el resto nunca lo obtendrá, lo que es muy delicado.

Refirió que “la ley establece que todos somos donadores de órganos tácitos, pero en realidad eso no se aplica, porque en la práctica aún se pide el consentimiento de los familiares para realizarlo”.

Al inaugurar el foro “La donación y trasplantes de órganos en México”, explicó que en las zonas metropolitanas no es complicado hacer que la gente done, pero en los estados todavía hay problemas para que se tenga esa voluntad.

“Falta conocimiento, sensibilidad e información al respecto; hay muchos tabús y datos erróneos. “La gente cree aún en cosas obsoletas como que si su familiar no está completo no lo pueden sepultar; no obstante hay que respetar”, dijo el legislador.

Iñiguez Mejía informó que “la Comisión de Salud analiza el uso de la Cannabis y en esa discusión se resalta su usanza en otros países. Yo me pregunto por qué no hablamos de donación y de países como España, Suiza o Suecia donde no hay listas de personas que esperan un órgano”.

En 1984 en nuestro país se legisló por primera vez en materia de donación de órganos y muerte cerebral, pero desde ese momento no se ha modificado la ley, ni se ha hecho algo contundente.

“Ha habido reformas. En 1987 se asentó en la Ley General de Salud la realización de trasplantes y se aplicaron normas para tener un registro nacional; sin embargo, otros países tienen mayor legislación. Necesitamos hospitales donantes, procuradores de órganos y fiscalización de esa práctica”, comentó.

Se tiene voluntad pero también hace falta dinero y nadie le ha puesto al rubro de salud lo que requiere. “Si nadie etiqueta del 9 al 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la salud, no podremos tener programas exitosos y bienestar en el país”.

La presidenta de la Comisión de Protección Civil, María Elena Orantes López (MC), quien impulsó la realización del foro, manifestó su preocupación por esas 20 mil personas que esperan un trasplante, porque muchas de esas personas tienen que aguantar, por ejemplo, con un proceso de diálisis.

El Congreso debe asumir el compromiso y generar un programa de donación y trasplantes, “que es más barato que mantener un sistema de salud que trata enfermedades crónico-degenerativas”.

En su participación, el director general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), Salvador Aburto Morales, destacó la importancia de promover una cultura de donación y trasplantes en nuestro país, pues existe un número creciente de enfermedades crónico-degenerativas que afectan la vista, el corazón, riñones, hígado u otros órganos.

En el Registro Nacional de Trasplantes hay más de 20 mil 500 personas en espera de un órgano. “Y es una realidad que la donación es menos costosa que atender a los pacientes enfermos”.

“En ese momento más de 130 mil personas requieren un tratamiento sustitutivo por medio de diálisis; sin embargo, el tratamiento que las incorporaría a una vida productiva es un trasplante”, precisó.

En el país hay 29 programas de trasplantes activos; lamentablemente, sólo funcionan 3 por la falta de recursos, infraestructura y personal capacitado. Pidió a los diputados generar leyes que fomenten la cultura de la donación y que tomen conciencia de esta necesidad.

El especialista en trasplantes del Instituto Nacional de Nutrición “Dr. Salvador Zubirán”, Alan Contreras Saldívar, advirtió que “en nuestro país depende del hospital en el que te enlistes para tener un acceso más pronto a un trasplante”.

Las listas de espera son inmensas, por lo que los órganos se deben distribuir de una manera diferente basada en la justicia, utilidad, anatomía y beneficencia.

Hay áreas de oportunidades como hacer listas de espera regionales, propiciar la distribución justa y equitativa de órganos y tener una evaluación constante de resultados.

Comentó que los trasplantes son tratamientos más baratos que por ejemplo, mantener a un paciente con diálisis. “Eso está comprobado en todo el mundo. Tanto el gobierno como el afectado gastan menos”.

El subdirector de Normas y Asuntos Jurídicos de la Cenatra, Alfonso Gil Ballesteros, resaltó que la donación es un acto de filantropía y que, jurídicamente, se debe tener la certidumbre que se realiza de la mejor manera.

Los trasplantes y la donación están aterrizados en la Ley General de Salud y están vinculados en la propia norma. “Esto, para llevar un camino de transparencia en todo el proceso que lo da el Reglamento de la Secretaría de Salud y la Cofepris”.

Agregó que el tema de donación es de orden federal y no concurrente, es decir, la Secretaría de Salud tiene la competencia y los estados no pueden trabajar de manera autónoma.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.