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Desde San Lázaro. Adán Augusto enemigo de la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

29 Sep 2025
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Desde San Lázaro. Adán Augusto enemigo de la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/kikemireles

Desde que llegó AMLO al poder no había ocurrido una implosión tan grave para su proyecto político como el que ocurre ahora con los casos del huachicoleo fiscal, Hernán Bermúdez, La Barredora y todo el entramado de corrupción que diseñó y operó Adán Augusto López y cuya figura representa la mayor amenaza para la continuidad de la 4T.

Vaya problema que tiene que resolver la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que por un lado está convencida de permitir que la FGR de Alejandro Gertz Manero proceda contra el exgobernador de Tabasco conforme a las vastas pruebas que tiene en su contra; aunque, por otro lado, sabe que el asunto puede salpicar a su mentor y sus hijos y entonces si, en menudo lio se estaría metiendo.

El discurso presidencial se mueve en sentido contrario al deseo de despedir al líder de los senadores de Morena. Es decir, en las mañaneras la mandataria  no se ha cansado de defenderlo, pero,  existen diversos elementos que apuntan que ya tiene sus días contados Adán Augusto como miembro prominente del oficialismo.

Este personaje le  estorba a la presidenta para mantener la divisa de honestidad de la que presume todo el tiempo, pero ante, efectivamente, el Cartel de Tabasco que se construyó al amparo del excandidato presidencial del morenismo, pues no puede presumir de impoluta, mientras no se castiguen a los criminales.

La difusión por parte de Televisa (uno de los medios más afines a los cuatroteros)  de los ingresos extraordinarios de 79 millones de dólares  que tuvo Adán Augusto en 2023 y 2024, responde a una filtración del oficialismo  para golpearlo  y sacarlo del primer círculo de poder.

En el fondo subyace la aberración que tiene la Titular del Poder Ejecutivo Federal contra Adán Augusto y su equipo de incondicionales como la senadora Andrea Chávez, quien sin ningún prurito arrancó su campaña política con mucha anticipación y con vastos recursos de origen dudoso para agandallarse la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua, cosa que de ninguna manera lo va a permitir la doctora Sheinbaum.

En la conferencia de prensa de López Hernández en donde trató de justificar sus ingresos extraordinarios, él solito se empinó al reconocer que evadió el pago total de los impuestos respectivos, amén de aceptar que varios proveedores del gobierno le hicieron las transferencias por 79 millones de pesos.

Está visto que, con Adán Augusto, no aplica la máxima de que el poder político debe estar lo más alejado del poder económico y todavía más distante de los negocios turbios y connivencia con los criminales, pero en el caso de este personaje todo confluye en su persona.

Ya es insostenible mantenerlo protegido y brindarle ese manto de impunidad e inmunidad porque se corre el riesgo de ser cómplice de sus delitos, además, claro está, de dañar a la 4T rumbo a las elecciones intermedias del 2027 y por supuesto de la próxima elección presidencial del 2030.

Es un cáncer que ya hizo metástasis en el obradorato  y cada día que pasa se sigue agudizando la enfermedad.

Ante este complicado escenario, la presidenta optó por cortar por los sano y por ello, no dude estimado lector, que se observará en los próximos días, primero, el relevo como coordinador de los senadores de Morena y luego, la judicialización de su caso con todas las implicaciones penales que ello represente.

Toda la maquinaria criminal que se diseñó en torno al huachicoleo fiscal y a la creación de la Barredora ha causado un daño patrimonial sin precedentes para las finanzas públicas, además de todas las muertes que han provocado ambos casos entre la población civil, en la Marina y diversos simpatizantes y colaboradores de la 4T, en donde varias aristas se tocan y confluyen en la persona de Adán Augusto López Hernández.

La espada de Damocles se le acerca y no obstante ello, mantiene sus muecas burlonas, aunque ahora son nerviosas, además de atreverse a amenazar a los que causan el fuego amigo, ya que, dice él, tiene muy claro el origen del golpeteo.

Estamos viendo un enfrentamiento directo entre la presidenta y Adán Augusto y en medio está AMLO tratando de proteger a su “hermano”.

Veremos en el futuro quien se impuso en esta trama criminal y política, sin embargo, al momento diremos que el único perdedor de todo este caso es la 4T y sus principales representantes.

En todo esta pestilencia y corrupción que sale de las alcantarillas del grupo en el poder, atento observa Donald Trump y las agencias de investigación y de inteligencia de aquel país para seguir presionando hasta alcanzar sus objetivos que tiene que ver con preservar su seguridad interior y tener armas para doblegar a la presidenta en diversas negociaciones que tienen lugar hoy y en futuro como la que se hará en torno al T-MEC.

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.