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De Cinco Estrellas. Royal Caribbean presentó ante las autoridades mexicanas las Manifestaciones de Impacto Ambiental. Por: Victoria González Prado Destacado

19 Ene 2026
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De Cinco Estrellas. Royal Caribbean presentó ante las autoridades mexicanas las Manifestaciones de Impacto Ambiental. Por: Victoria González Prado Presentan Manifestaciones de Impacto Ambiental de los proyectos en Mahahual y Cozumel.
  • Royal Caribbean presentó ante las autoridades mexicanas las Manifestaciones de Impacto Ambiental en Mahahual y Cozumel
  • Claudia Esther González Vázquez, es la nueva presidente de la AFEET y buscará refrendar el liderazgo femenino en el turismo 

Royal Caribbean presentó recientemente ante las autoridades mexicanas las Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) de los proyectos Perfect Day Mexico, en Mahahual, y Royal Beach Club Cozumel, en Cozumel, marcando paso importante para   Quintana Roo.

Las MIAs, presentadas a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), incluyen análisis exhaustivos de los alcances ambientales y sociales, preparados con el apoyo de expertos para garantizar manejo responsable en cada etapa.

Se estima que, en conjunto, ambos proyectos generen más de 4 mil empleos directos, así como más de 10 mil empleos indirectos en la región.

Entre las medidas medioambientales que se proponen en los documentos destacan programas de: protección a humedales y manglares. Manejo y preservación de flora y fauna. Gestión hídrica con tecnología de última generación para tratamiento, reutilización y autosuficiencia operativa del agua, sin generar estrés hídrico en las fuentes locales. Gestión de residuos y protección de la tortuga marina en Costa Maya.


Presentan Manifestaciones de Impacto Ambiental de los proyectos en Mahahual y Cozumel. 

 

***** Magdalena Saldívar, presidente saliente de la Asociación Femenil de Ejecutivas de Empresas Turísticas (AFEET), al hacer uso de la palabra antes de la Toma de Protesta de la nueva Mesa Directiva, aseguró: “hoy es un día especial para nuestra asociación. Un día que marca el cierre de un capítulo y la apertura de otro que, estoy segura, será muy brillante porque sé que AFEET queda en manos de una gran profesional.

“La nueva presidente es una mujer preparada, sensible y muy comprometida con la asociación. Ha demostrado liderazgo, claridad y, sobre todo, ese estilo tan suyo que combina calidez humana, firmeza y empatía.

 
Magdaena Saldívar, presidente saliente entregó obsequios a quienes apoyaron durante un año a la AFEET.

 

“La AFEET es un círculo que nunca se rompe. Nosotras no competimos, colaboramos. No nos dividimos, nos unimos, esa es la razón por la que esta asociación ha crecido, se ha fortalecido y ha trascendido”.

Agregó que las decisiones no se toman desde un pedestal, ni desde un escritorio aislado, “se construyen en equipo, en consenso, en diálogo y con responsabilidad compartida, con mesas directivas, comités, asesoras y expresidentes. Aseguró que: AFEET no es una sola mujer, AFEET somos muchas”.

Así, Claudia Esther González Vázquez es la nueva presidente nacional de la AFEET nacional por el periodo 2026, y buscará refrendar el liderazgo femenino en el turismo, basando su gestión en cuatro ejes estratégicos:

Continuidad y fortalecimiento de las iniciativas existentes, dando seguimiento y evolución a proyectos impulsados por la administración anterior, encabezada por Magdalena Saldívar.

 
Fueron maestras de ceremonia, Judith Palleiro y Tere Solís. Abajo, socias activas de la AFEET. 

 

Escucha activa y cercanía con las asociadas, promoviendo espacios de diálogo, participación y retroalimentación. Impulso al networking y al desarrollo empresarial, posicionando a la AFEET como plataforma real de oportunidades, alianzas y crecimiento profesional”.

Asimismo, destacó: “asumo esta presidencia con un propósito muy claro: fortalecer nuestros lazos internos, impulsar el crecimiento profesional de cada asociada y consolidar el liderazgo femenino en la industria turística de México. Quiero que cada una se sienta escuchada, valorada, acompañada y orgullosa de pertenecer a esta gran red”.

De esta forma, Giancarlo Mulinelli, Senior Vicepresident Global Sales de Aeroméxico, tomó protesta a la nueva Mesa Directiva encabezada por Claudia González Vázquez. Al mismo tiempo, Mulinelli se refirió a la relevancia del liderazgo femenino y el papel estratégico de la AFEET en el desarrollo del turismo.

Cabe destacar que la AFEET está integrada por más de 400 asociadas, 11 filiales a nivel nacional y 55 años de trayectoria.

González Vázquez, en su oportunidad, aseguró que la AFEET es, “red sólida de mujeres líderes, emprendedoras y profesionales comprometidas con el desarrollo, la excelencia y la transformación del sector turístico en México. Es un espacio donde nos apoyamos, crecemos, nos impulsamos y donde demostramos todos los días, que el liderazgo femenino es una fuerza real, estratégica y necesaria para nuestra industria”.

También mencionó la importancia de los eventos insignia de la asociación como el Congreso Internacional de la AFEET, la Carrera AFEET y el Women’s Tourism Summit, que continuarán siendo pilares de visibilidad, conexión y posicionamiento para las asociadas y para la industria.

“Quiero que la AFEET siga siendo un referente de profesionalismo, unión, confianza y calidad humana. Que más mujeres de esta industria se acerquen, porque aquí se crece, aquí se aprende y aquí se construyen oportunidades”, concluyó

La nueva mesa directiva de la AFEET la conforman: Judith Palleiro Nayar, primera vicepresidente; Alicia Noguez Cornejo, segunda vicepresidente; Marcela Carmona Castellanos, tesorera; Ximena Cecilia Palominos Lugo, secretaria; María Magdalena Saldívar Ortiz, asesora; Dora del Carmen Arlina Zurita Deya, comisión de nuevas asociadas y nuevas filiales.

Rocío Mejía Díaz y Morgana Vázquez, comisión de mercadotecnia, expos, networking y redes sociales; María Teresa Solís Trejo, Luz María Moyano Castolo y Perla Betzabeth Flores, comisión de capacitación; Ana Laura Acevedo Calvo, comisión de sustentabilidad y responsabilidad social; Rebeca Gina Cárdenas López, comisión de cultura; Karim Baldamus Paasche, comisión de patrocinios.

 
Giancarlo Mulinelli tomó protesta a la nueva Mesa Directiva de la AFEET que encabeza Claudia González.

 

También, Rosalía Delgado Hernández, comisión de eventos; Magdalena Bermea Ortíz, comisión de comunicación y relaciones públicas; Yarla Julieta Covarrubias Carrera, comisión de protocolo y vinculación con instituciones gubernamentales y organismos internacionales del sector; Sylvia Esquivel Saldate, comisión de AP y JC. Carmen Isabel Torreblanca Rivera, Cecilia Victoria Beltrame y Yarla Covarrubias, comité de honor y justicia y, María Elena Jean Muñoz, comité de hacienda. 

A la toma de protesta acudieron Gladis Ruiz de Sabre; Humberto Avelar de Inter Cruises; Angie Villalobos del Hotel Marquis Reforma; Luis Díaz, presidente del COMIR; Malula Prieto del CENET; Alicia Mejía, presidente de la Metro; Cintya Martínz de IATA y, Ricardo Córdova, presidente del Club Skal.

Antes de concluir la reunión Carlos Bricka, Country manager de Assit Card México, aseguró que este año será muy importante para la empresa. Tendrán destacada participación en Fitur ya que han incrementado su presencia en el mercado español, y al ser México sede de la Copa Mundial de la FIFA, estarán acompañando las necesidades de visitantes con producto y asistencia. 

De igual forma, Giancarlo Mulinelli, comentó que por segundo año consecutivo Aeroméxico fue reconocida como la aerolínea más puntual del mundo y recordó que 2025 fue importante año para la aerolínea y dijo que en 2026 esperan superar las expectativas de los clientes. 

 
Claudia González se tomó fotografías con socias e invitados.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.