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Fecha:
Diciembre 2025
Manolo Jiménez mencionó que todas estas obras y acciones tienen que ver con compromisos que adquirió durante su campaña
Publicado en Notas principales
Lunes, 26 Enero 2026 11:35

Aliento diario, lunes 26 de enero

Aliento diario, lunes 26 de enero
La paz no es algo abstracto ni distante de nuestra realidad. Comienza con la creación de un círculo de confianza y amistad, en el lugar donde estamos. Ampliar aún más este círculo de personas es la base de la paz global.

Joyas del Corazón, lunes 26 de enero
El movimiento por la paz no está lejos de nosotros, sino en los desafíos que nos proponemos en el simple acontecer de la vida cotidiana: en cómo superar la naturaleza egocéntrica de pensar sólo en el propio bienestar y en cómo cultivar una aguda sensibilidad capaz de compartir el dolor ajeno. Estas acciones implementadas día a día contribuyen al logro de la paz.
Publicado en Soka Gakkai
Sarampión cobra primera muerte de 2026, acumulan 26 en México: Los brotes de sarampión que ya se encuentran en las 32 entidades federativas de México, cobraron su primera víctima mortal de 2026, en Michoacán, con lo que se acumulan 26 defunciones desde febrero de 2025 cuando apareció el primer caso de esta enfermedad
Publicado en Estados
Líderes empresariales, autoridades y tomadores de decisiones de México y España relacionados con el turismo se reunieron
Publicado en Turismo
De acuerdo con la información conocida, la adquisición se realizó en un contexto económico adverso para millones de mexicanos
Publicado en Notas principales
Durante la inauguración oficial, los monarcas recorrieron el recinto ferial y realizaron visita especial al pabellón de México
Publicado en Turismo
FITUR debería ser, ante todo, un espacio de diplomacia económica y cultural, no un escenario de incongruencias ni de turismo político
Publicado en Notas principales
Suman 7 mil 188 casos de sarampión en el país: En México hay 7 mil 188 casos confirmados acumulados de sarampión, y de ese total 760 son de este año, indica el informe de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud (Ssa). Precisa que se han reportado 24 decesos, ninguno en este mes. Las entidades donde se han registrado son Chihuahua, con 21, y Jalisco, Sonora y Durango, con uno
Publicado en Estados
Jueves, 22 Enero 2026 10:12

Aliento diario, jueves 22 de enero

Aliento diario, jueves 22 de enero
Los seres humanos poseen un potencial inconmensurable. La determinación es lo que libera esa fuerza interior latente y genera un impulso que puede ser imparable.

Joyas del Corazón, jueves 22 de enero
Una buena amistad es como un excelente libro de consulta que enseña el arte de vivir. Actúa como el imán que te conduce hacia nobles y grandes ideales.
Publicado en Soka Gakkai
Jueves, 22 Enero 2026 09:41

El apunte del director

ENERO 2026
Un año de Trump: México entre la confrontación retórica y la interdependencia inevitable 

El primer año de gobierno de Donald Trump marcó un punto de inflexión en la relación entre México y Estados Unidos. Nunca antes un presidente estadounidense había colocado a su vecino del sur en el centro de su discurso político de manera tan persistente, tan hostil y tan instrumental. Sin embargo, detrás de la retórica agresiva, la realidad mostró una relación mucho más compleja, determinada menos por los impulsos ideológicos del mandatario y más por la profunda interdependencia entre ambas naciones. 

Desde su campaña presidencial, Trump construyó buena parte de su narrativa sobre una visión simplificada —y en muchos casos distorsionada— de México: un país responsable de la pérdida de empleos estadounidenses, de la migración irregular y de la inseguridad en la frontera. Ya instalado en la Casa Blanca, ese discurso se tradujo en decisiones simbólicas de alto impacto, como la insistencia en la construcción de un muro fronterizo y la exigencia de que México lo financiara, una propuesta que tensó innecesariamente el diálogo bilateral. 

No obstante, el balance del primer año muestra que el daño más profundo no provino de una ruptura estructural, sino de la erosión de la confianza. La diplomacia mexicana se vio obligada a operar en un entorno impredecible, donde los anuncios vía redes sociales sustituían a los canales institucionales y donde la amenaza de medidas unilaterales —aranceles, cancelación del TLCAN, deportaciones masivas— se convirtió en una herramienta política recurrente. 

El caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue particularmente ilustrativo. Trump llegó al poder calificándolo como “el peor acuerdo jamás firmado” y prometiendo su cancelación inmediata. Sin embargo, tras un año de gobierno, el TLCAN no solo seguía vigente, sino que Estados Unidos había optado por renegociarlo en lugar de abandonarlo. Este giro evidenció una realidad incómoda para la Casa Blanca: la economía estadounidense depende tanto de México como la mexicana del mercado norteamericano. 

En materia migratoria, el discurso duro contrastó con resultados más ambiguos. Si bien se intensificaron las políticas de control y aumentó la presión sobre México para contener los flujos migratorios desde Centroamérica, no se produjo la deportación masiva que muchos temían. México, por su parte, quedó atrapado entre la necesidad de cooperar y la obligación de defender los derechos humanos de los migrantes, una tensión que expuso sus propias debilidades institucionales. 

A nivel político, el primer año de Trump obligó a México a replantear su estrategia frente a Estados Unidos. La apuesta histórica por una relación estable, basada en reglas y entendimientos tácitos, resultó insuficiente ante un presidente que privilegió la confrontación pública sobre la negociación discreta. Esto reveló la urgencia de diversificar alianzas, fortalecer el mercado interno y reducir la dependencia excesiva de un solo socio comercial. 

Paradójicamente, el mayor aprendizaje de este periodo fue la confirmación de que la relación México–Estados Unidos es demasiado profunda para ser desmantelada por un solo gobierno, pero también demasiado importante como para dejarla a merced de la improvisación. Trump logró modificar el tono, generar incertidumbre y capitalizar políticamente el resentimiento, pero no pudo alterar los fundamentos estructurales que obligan a ambos países a cooperar. 

Al cierre de su primer año, Trump dejó claro que México seguiría siendo un recurso retórico útil para su política interna. Para México, el desafío no fue solo resistir las presiones externas, sino entender que el nuevo escenario exigía una política exterior más firme, más estratégica y menos reactiva. La relación bilateral sobrevivió al primer año de Trump, pero lo hizo con cicatrices visibles y con una lección clara: la cercanía geográfica no garantiza respeto político, y la interdependencia económica no sustituye la necesidad de liderazgo y visión de Estado.

Publicado en El apunte del director

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.