Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:
Diciembre 2025
BGRT Representaciones Turísticas sigue apostando por propuestas únicas para el viajero mexicano
Publicado en Turismo
Mientras no se capturen a los políticos mexicanos cómplices de los narcos, no hay acción válida para quitarse la bota gringa del cuello
Publicado en Notas principales
Rechazan al IMSS Bienestar en Tamaulipas: La transición al modelo IMSS-Bienestar en Tamaulipas, implementada a finales de 2024 como parte de la estrategia federal para unificar la atención médica de la población sin seguridad social, enfrenta severas críticas por parte del personal de salud y sindicatos, quienes advierten un colapso operativo, carencias persistentes y una creciente incertidumbre laboral
Publicado en Estados
Martes, 13 Enero 2026 08:52

Aliento diario, martes 13 de enero

Aliento diario, martes 13 de enero
La amistad, en última instancia, depende de uno, no del otro. Lo que cuenta no es lo que habremos de llevarnos de una relación, sino lo que aportamos.
 
Joyas del Corazón, martes 13 de enero
Los padres que saben respetar a sus hijos, bien merecen ser admirados y exaltados. No cabe duda: los consagrados a su familia son también buenos ciudadanos.
Publicado en Soka Gakkai
Hay que recordar que Morena no tiene los diputados y senadores suficientes para alcanzar las mayorías calificadas que se requieren para aprobar reformas constitucionales
Publicado en Notas principales
Lunes, 12 Enero 2026 22:03

El apunte del director

ENERO 2026
CON LA BOTA EN EL CUELLO.

La más reciente mini llamada telefónica (15 minutos) entre los mandatarios de México y Estados Unidos realizada el 12 de enero de 2026, sirvió para constatar el enorme nerviosismo que prevalece en Claudia Sheinbaum ante la amenaza real de que irrumpan los militares norteamericanos en territorio nacional para extraer a algún delincuente o político, tal como lo hicieron con Nicolás Maduro.

Para nadie es un secreto que en la información clasificada que tienen las agencias de inteligencia, de drogas y la fiscalía general de Estados Unidos, producto de las declaraciones de testigos protegidos como los Chapitos y el Mayo Zambada, se menciona a Andrés Manuel López Obrador y un par de sus hijos, además de varios personajes de la 4T que fueron parte del equipo principal del tabasqueño durante su sexenio; como aliados del Cártel de Sinaloa, quienes a su vez eran socios estratégicos de los narcoterroristas venezolanos para introducir drogas a territorio norteamericano.

La presidenta mexicana debe deslindarse de su antecesor y evitar ser tapadera de sus fechorías porque ello conlleva un grave riesgo que conlleva implicaciones judiciales y geopolíticas.

El primer año de la gestión de la doctora ha sido malo en diversos aspectos que van desde el crecimiento económico que ha sido nulo, hasta la inseguridad pública que mantiene en jaque a buena parte del territorio nacional y aunque Omar García Harfuch, titular de la secretaria de Seguridad federal, está haciendo un excelente trabajo, pues no puede remediar el entuerto en el corto plazo porque se trata de combatir a un monstruo de mil cabezas que se dejó crecer en el sexenio de AMLO.

Veremos cómo se desarrolla la relación bilateral con Donald Trump, aunque estamos seguros que no cejará en su empeño de aprehender a los grandes capos mexicanos de la droga y se desmembrar al CJNG y demás agrupaciones de criminales que han invadido de drogas sintéticas, incluyendo el fentanilo a Estados Unidos.

Mientras tanto, hay que seguir soportando la construcción del México irreal que se inventa desde Palacio Nacional, desde la mañanera; al fin y al cabo, la gente está contenta con las dádivas que da el gobierno, aunque en ello se comprometa su vida, salud, patrimonio, desarrollo personal y familiar.

Publicado en El apunte del director
Quintana Roo tendrá hospital de alta especialidad; será clave para ampliar atención: Como parte del fortalecimiento del sistema de salud en Quintana Roo, la gobernadora Mara Lezama Espinosa y el director general de IMSS-Bienestar, Alejandro Svarch, recorrieron el terreno donde se contemplará la Torre de Especialidades de Cancún, proyecto considerado clave para ampliar la atención médica especializada en la entidad
Publicado en Estados
Lunes, 12 Enero 2026 08:53

Aliento diario, lunes 12 de enero

Aliento diario, lunes 12 de enero
La relación entre el mentor y el discípulo puede compararse con la que existe entre una aguja y el hilo. El mentor es la aguja, que va abriendo camino sobre la tela durante la costura; el discípulo es el hilo, que sigue las puntadas de la aguja, sin embargo, cuando ésta termina su labor, lo que permanece es el hilo, firmemente unido a la tela.
 
Joyas del Corazón, lunes 12 de enero
Todo se determina según orientemos nuestros pensamientos. Cuando decidimos “vivir con optimismo”, disfrutamos las vicisitudes de la vida como parte de nuestro acontecer personal, llegando a superarlas con total serenidad.Abramos de par en par las puertas de nuestro corazón y visualicemos en el diáfano cielo la esperanza de que “mañana será un día mejor”.
Publicado en Soka Gakkai
“2025 fue para Grupo Lomas uno de sus períodos más desafiantes, comparable incluso con los años de pandemia"
Publicado en Turismo
En lugar de corregir esa postura alineada al Foro de Sau Paulo, la mandataria mexicana insiste en mantener su proclividad izquierdista anti gringa
Publicado en Notas principales

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.