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Fecha:
Diciembre 2025
2026 será el año de la salud en Quintana Roo: La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, anunció la conversión de la clínica del ISSSTE de Cancán en Hospital General de 90 camas, mismo que se construirá en el terreno de la antigua tienda del instituto, una obra que se suma a otras que se realizan a lo largo y ancho del estado. Durante el programa "La Voz del Pueblo", anunció que 2026 será histórico en Quintana Roo, el año de la salud, con gran inversión en infraestructura nueva, resultado de las gestiones y el fuerte respaldo de la Presidenta Claudia Sheinbaum y la respuesta del IMSS-Bienestar y el ISSSTE
Publicado en Estados
Viernes, 09 Enero 2026 10:50

Aliento diario, viernes 9 de enero

Aliento diario, viernes 9 de enero
Si ayer fracasamos, esforcémonos para triunfar hoy. Si hoy nos dejamos vencer, trabajemos para lograr la victoria mañana.

Joyas del Corazón, viernes 9 de enero
Igual que un rayo de luz que se filtra entre las rendijas de una ventana e ilumina un cuarto oscuro, la sonrisa natural y el simple proceder de una madre ilumina el corazón de sus hijos.
Publicado en Soka Gakkai
Los beneficios son: presencia destacada: ocupa lugar central, con imagen oficial y gran pabellón para exhibir toda la oferta turística
Publicado en Turismo
Jueves, 08 Enero 2026 11:21

Aliento diario, jueves 8 de enero

Aliento diario, jueves 8 de enero
Las personas que se sienten necesitadas y se esfuerzan por quienes las requieren se mantienen jóvenes y llenas de energía. Pueden transformar una comunidad, convirtiéndola en un lugar cálido y acogedor para vivir.

Joyas del Corazón, jueves 8 de enero
El maestro Josei Toda decía: ‘’La felicidad de una mujer no se define en su juventud, ésta es la etapa de desafío y de capacitación para trazar el principio de una vida plena y dichosa que perdure por siempre’’.
Por eso, nunca pierdan la calma.
Publicado en Soka Gakkai
Se ahonda crisis en clínica del ISSSTE tras el sismo: La clínica del ISSSTE de Chilpancingo opera al mínimo desde el sismo registrado el 2 de enero. Las instalaciones quedaron dañadas, los pacientes fueron trasladados a otros hospitales y sólo un área para urgencias está habitada
Publicado en Estados
Acapulco, sin agua desde el viernes: Acapulco, unos 400 mil habitantes de este puerto, que viven en colonias alejadas de la zona hotelera, no tienen agua desde el viernes, cuando el sismo de 6.5 grados dañó los sistemas de distribución Papagayo I, Papagayo II y Chapultepec; ninguno opera al 100%. Mientras las familias pagan hasta mil 600 pesos por una pipa, la alcaldesa dice que el problema podría quedar resuelto hoy, lo que no se ve probable
Publicado en Estados
Miércoles, 07 Enero 2026 10:32

Aliento diario, miércoles 7 de enero

Aliento diario, miércoles 7 de enero
La orgullosa misión de todos los que hemos tenido el privilegio de estudiar es servir, de manera pública o silenciosa, a quienes no han podido acceder a este beneficio.

Joyas del Corazón, miércoles 7 de enero
Una mujer culta y digna es aquella cuya auténtica belleza resplandece en su intelecto y dulzura. Transmite paz y seguridad a su alrededor.
Publicado en Soka Gakkai
“Estamos muy satisfechos de volver a ser patrocinadores principales de un evento internacional con el prestigio del Turkish Airlines Open
Publicado en Turismo
Persisten miles de réplicas tras el sismo de magnitud 6.5 en Guerrero: El Servicio Sismológico Nacional informó que hasta las 20:00 horas del 4 de enero se habían registrado 2 mil 402 réplicas del sismo de magnitud 6.5 ocurrido el pasado 2 de enero, con epicentro en San Marcos, Guerrero, siendo la réplica de mayor intensidad de magnitud 4.7, mientras se mantiene el monitoreo permanente en la entidad y en otras regiones donde el movimiento fue perceptible
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Lunes, 05 Enero 2026 09:29

Aliento diario, lunes 5 de enero

*Aliento diario*  5 de enero
Cuando perdemos la voluntad de luchar, nos volvemos más susceptibles de enfermar y de envejecer. Solo cuando luchamos vigorosamente y superamos toda clase de dificultades podemos construir felicidad en nuestra vida.
 
 *Joyas del corazón* 
La victoria de cada día se decide en la mañana. Es importante tener una actitud alegre, y con mucho optimismo, saludar a todos. Es vital levantarse con la certeza de ganar.
Publicado en Soka Gakkai

El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.